Estimulación Musical Temprana

Dirigida a niños y niñas de 0-2 años acompañados por un familiar o cuidador/a, reforzando de este modo su vínculo afectivo entre estos y los adultos y fomentando el desarrollo integral de los pequeños a través de la música, mediante el juego, instrumentos musicales, ritmos y canciones en español,  euskera e inglés.

El vínculo afectivo que se establece entre el niño y sus padres/ cuidadores es uno de los aspectos más trascendentales en la vida de todo individuo. La intensidad, estabilidad, continuidad y calidad de afecto que ellos reciban en esta etapa se verá reflejada en la seguridad y capacidad que tendrán para transitar el proceso de exploración e investigación de nuevos ambientes, situaciones y relaciones a lo largo de toda su vida.

¿Que es la educación musical temprana?

La educación musical temprana no es solo escuchar música sino interactuar, comunicar, expresar a través de la música tomando conciencia de ello mediante el movimiento, el canto y los instrumentos musicales . En estas edades la música es el medio no es el fin; no se trata de que los niños y niñas terminen siendo músicos, sino que se pretende que jueguen con la música y que ésta les sirva para despertar sus sentidos, fortalecer la escucha, potenciar la memoria o fomentar su creatividad.

La interacción del niño con el medio físico a través de su primer balbuceo y movimientos se transforma ya en una experiencia sonora, como resultado de su acción con los objetos que le rodean, introduciendo de esta manera en su mundo sonoro o entorno sonoro particular.

La experiencia fundamental del niño pequeño en la música, es la comunicación y representación a través de la expresión no verbal, lo que le sitúa en el terreno afectivo, mediante la acción y la percepción, cuando el niño siente y actúa impulsado por una pieza musical, ésta llega a pertenecerle, dándole así su propio significado.

La música comienza con el silencio en el interior del ser humano y así su enseñanza. No con el instrumento, con el primer dedo o con la primera posición, no con este o aquel acorde. Lo primero es el propio silencio, el escuchar dentro de uno mismo, el estar dispuesto para la música, el sentir el pulso del propio corazón y la propia respiración.

La educación musical temprana no comienza en la clase de música, la hora de juego es el punto de partida. Uno no debe ir hacia la música, esta debe surgir por si misma. Lo importante es dejar que el niño/a se exprese a través del juego sin interferencias. La palabra y el sonido deben aparecer simultáneamente con el juego rítmico y la improvisación. Hacer música es lo primero, después la notación y el escribir la propia música y solo entonces interpretar la música ajena.